Acudí a Miriam en diciembre e 2025, después de terminar una relación que había sido muy importante para mí. La ruptura fue muy dolorosa y me encontré con muchísimas emociones, ansiedad y sentimientos con los que no sabía cómo lidiar por mí misma.
Una conocida me recomendó la clínica Elsa Martín de la Cal. Cuando se pusieron en contacto conmigo por teléfono y les expliqué mi situación, me dijeron que tenían una especialista que, según ellos, podría ayudarme. Así fue como conocí a Miriam.
Era mi primera experiencia con la terapia psicológica, así que al principio tenía un poco de miedo y no sabía muy bien qué esperar. Sin embargo, desde la primera sesión sentí que estaba en un lugar seguro.
Miriam tiene una capacidad increíble para hacerte sentir cómoda. Desde los primeros minutos me escuchó con muchísima atención, calma y empatía. Nunca sentí que mis sentimientos fueran demasiado o que estuviera hablando de más. Al contrario, sentía que podía contarle absolutamente todo.
Tiene una habilidad muy especial para crear un espacio en el que puedes ser tú misma y hablar sin miedo incluso de las cosas que más te duelen. A veces llegaba a las sesiones sintiendo que tenía un caos en la cabeza y ni siquiera sabía explicar qué me estaba pasando, y Miriam me ayudaba poco a poco a poner orden y a entenderlo.
Me ayudó muchísimo a gestionar la ansiedad y los momentos de gran intensidad emocional. Pero lo que más valoro es que no solo me ayudó a superar una ruptura. Gracias a nuestro trabajo empecé a conocerme mucho mejor.
Aprendí a reconocer mis emociones, a entender mis necesidades, a analizar mis reacciones y, sobre todo, a tratarme con mucha más comprensión y cariño. Entendí que la terapia no consiste en que un psicólogo te diga cómo tienes que vivir. Para mí, se convirtió en un camino para volver a encontrarme a mí misma, y Miriam fue la persona que me ayudó a no perderme durante ese proceso.
Estoy muy agradecida porque nunca minimizó lo que sentía ni intentó hacerme olvidar rápidamente lo que había sucedido. Me permitió vivir cada etapa a mi propio ritmo, pero al mismo tiempo me ayudó, con mucha delicadeza, a seguir avanzando.
Ahora puedo mirar atrás y ver una diferencia enorme entre la persona que llegó por primera vez a terapia y la persona que soy hoy. Por supuesto, sigo teniendo momentos difíciles, puedo sentir tristeza y puedo enfrentarme a emociones complicadas, porque todo eso forma parte de la vida. Pero ahora tengo mucha más conciencia de mí misma y muchas más herramientas para afrontar lo que siento.
Y, probablemente, una de las cosas más importantes que he aprendido es que pedir ayuda psicológica no es una señal de debilidad. Gracias a Miriam entendí lo valioso que puede ser contar con alguien que te acompañe de manera profesional, humana y respetuosa durante una etapa difícil.
Le estoy profundamente agradecida a Miriam por su profesionalidad, su paciencia, su atención y, sobre todo, por su humanidad. Para mí no fue simplemente la profesional a la que acudía a una sesión. Se convirtió en una persona con la que me sentía segura para hablar de cosas que durante mucho tiempo no había podido compartir con nadie.
Si estás pasando por un momento difícil, sientes ansiedad, te sientes perdida o simplemente crees que necesitas apoyo, recomiendo sinceramente acudir a Miriam. Me alegra muchísimo que ella haya sido mi primera experiencia con la terapia.
Gracias, Miriam, por ayudarme a volver a escucharme a mí misma